Viernes, 3 de abril de 2009
En busca del potaje canario en Oklahoma
A 13 días de que se termine la temporada regular, vivo este
año una experiencia totalmente distinta a las dos temporadas
anteriores. Estamos no sólo luchando por entrar en los playoffs
(objetivo primordial), sino también por un puesto entre los
cuatro primeros clasificados que nos daría ventaja de campo en la
primera eliminatoria. Mis sensaciones son buenas, tengo que decir que
jugar por lo que estamos jugando te hace tener la sensación de
estar en otra NBA, diferente a la que había estado mis dos
primeras temporadas.
El ambiente en el Rose Garden es increíble, prácticamente
todos los partidos está lleno. El otro día dijeron que
este año hemos conseguido el mejor récord de victorias en
la regular season desde que inauguraron el pabellón.
Ahora estamos en Oklahoma City. Hemos pasado casi dos semanas en
Portland, que nos han venido muy bien para cargar las pilas.
Además, ha coincidido que no hemos jugado 'muchos' partidos y nos
han dejado descansar.
Esta semana me he sentido muy bien, jugando con mucha energía, y
aunque no soy muy supersticioso, me gusta hacer las cosas igual cuando
todo sale bien. Así que les voy a contar que la semana pasada mi
novia hizo un potaje canario, que, por cierto, le quedó muy
bueno. Y antes del primer partido después de la gira, contra
Philadelphia, para comer tomé un buen plato. Además, como
tenía gofio, plato típico canario, hice un completo.
Vamos, que me faltó la vieja, pescado también
típico de mi tierra, de segundo... Pues esa tarde salí a
tope y, junto con Rudy, remontamos.
Al siguiente partido hice lo mismo y por la noche ganamos a Phoenix
jugando muy bien y con mucha energía. Y lo mismo en el siguiente
encuentro, frente a Memphis. El problema llegó con el cuarto
partido de la serie, el de Utah: ya no había más potaje.
Así que tuve que rebuscar en el congelador y, como si de un
milagro se tratase, encontré un potaje congelado que había
dejado mi madre en Navidad... con el mismo resultado positivo.
Estoy un poco preocupado porque no creo que en Oklahoma City haya
potaje y, menus aún, gofio, pero después jugamos en
Houston. Y si la última vez que jugamos allí tuve la
experiencia del anuncio de Master Card
que les conté, como a Vladimir se le ocurra traerme una barrita energética de
gofio con la camiseta del Tenerife puesta, puede ser un auténtico resplandor.
Un abrazo para todos, muchas gracias por escribir tantos comentarios en
mi anterior post, y aunque espero que entendáis que es casi
imposible contestar a todos, próximamente haré una entrada
sólo contestando a sus comentarios.
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